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Cabañas Salto del Laja

Aquí tendrás toda la información sobre Cabañas salto del laja, Camping, restaurantes, que hacer, precios, imágenes preciosas y vídeos del Salto del Laja.

 Cabañas Salto del Laja

Los Saltos Del Laja son cuatro cascadas del río Laja, ubicadas en la Región del Bio bío. Está ubicado 25 km al norte de la ciudad de Los Ángeles, siendo el límite de ésta con la comuna de Cabrero.

Arriba de las cascadas el río es tranquilo y muy bajo pero correntoso, y aguas abajo se reduce a un profundo y angosto cañón que permanece hasta la localidad de La Aguada de la comuna de Yumbel. Desde allí recorre otros 29 km antes de aportar sus aguas al río Bio  bío, en la comuna de Laja. Fotografía mostrada es el terreno de Cabañas salto del laja

Rio Laja
Profundo y angosto cañon

La flora circundante está constituida por vegetación de especies nativas de boldo, espino, maitén, peumo, corcolén, quillay, litre, arrayán, helecho, nalca, y sauces.

Los Saltos del Laja son una de las grandes atracciones turísticas para los viajeros al sur de Chile. Actualmente existen una serie de servicios turísticos, como hoteles, campings salto del laja, restaurantes salto del laja, cabañas salto del laja, zonas de picnic, artesanía salto del laja. También turismo aventura, senderismo, Canopy  y trekking.

que hacer en salto del laja

Si usted desea visitar estos hermosos paisajes los invito a alojarse en Cabañas las Corrientes o cabañas salto del laja ubicadas a tan solo una cuadra de la cascada Principal. Si necesita información no dude en comunicarnos por acá o nuestra redes sociales. 

Historia de los Saltos del laja.

Pocos saben que por su corazón, Pedro de Valdivia realizó sus primeras excursiones en la zona, que tras su fachada se encuentran otras tres cascadas, que cobija una reserva de flora y fauna nativa y algunas cuevas y pozones que en algunas épocas del año se transforman en piscinas naturales.
Según relata Mario Orellana en su Historia y Antropología de la Isla de La Laja, Pedro de Valdivia llegó a esta zona por el sector occidental de la llamada Isla de La Laja -territorio referido a la parte oriental de la provincia de Concepción, que denominaron así por estar rodeada de ríos- en su viaje de exploración al sur de Santiago, a fines de 1549.
Dicha isla abarcaba las tierras ubicadas entre los ríos Itata y Duqueco y, especialmente, la región de Rere.

salto del laja 1920
Cascada vista de un mismo punto de vista.


Valdivia habría accedido a estos territorios por el río Nivequetén, hoy llamado Laja -y que significa medir a brazadas- por detrás de los saltos, antes de que el río se bifurque en dos brazos que dan origen a las cuatro cascadas en el sector. Aquí se habrían dado las condiciones de menor corriente y poca profundidad para permitir el cruce. Actualmente, allí se ubican algunos campings y terrenos privados de un hotel.
Según agrega Mario Orellana en su investigación, la Isla de La Laja “fue ocupada lentamente por los españoles y luego por los hispano-criollos, quienes al avanzar hasta los límites de ella se encontraron con los pueblos aborígenes provenientes de la cordillera y de los llanos situados al sur del río Bío Bío”. Por esta razón, se construyeron fuertes en diversos puntos y durante el período del gobernador Ángel Pereda se fortaleció la defensa del río mediante la edificación de fortines, “casas-fuertes”, ubicándose uno en el sector del Salto, al norte del río, y del que hoy parece no haber vestigios.
En el período del gobernador Manuel de Arnat y Junient se firmó, en el parlamento del Salto del Laja de 1756, una paz relativamente permanente con los aborígenes cordilleranos, que tuvo un corto período de excepción entre los años 1769 y 1771.

SALTO DEL LAJA, 1920

Siguiendo la Ruta de las Cascadas

Los antecedentes históricos otorgan una importancia patrimonial al sector y demuestran su injerencia en la génesis del desarrollo histórico- cultural de la Región del Biobío y del país, lo que no han sido suficientemente promovidos. Pero, junto con ello, existe en toda la zona un paisaje desconocido, con riquezas naturales y variedad de espacios poco explorados que permiten al visitante una verdadera aventura en contacto con la naturaleza.


Para internarse en este hermoso paisaje se puede acceder desde distintos puntos del río, a través de las diversas zonas de camping, cabañas o el hotel, generándose así una amplia gama de circuitos posibles.
Uno de los puntos de referencia para iniciar la travesía es el puente de la ex Ruta 5 Sur, lugar donde tradicionalmente los viajantes aprecian la cascada principal. A mano izquierda del viaducto está el sendero de acceso público que lleva a los pies del salto, y subiendo un poco más, se puede observar muy de cerca la caída desde su costado norte. Este sendero ofrece un cordón de puestos de artesanía.

Puente ex ruta 5 sur

Continuando por la orilla del brazo norte del río Laja es posible internarse para apreciar a poca distancia y casi en paralelo del salto del laja principal una segunda cascada, un poco más baja que la primera, pero que hoy trae más agua. De hecho en una fotografía de 1904, que se encuentra en la DIBAM, se pueden apreciar ambos saltos, pues entonces no había la frondosa vegetación que hoy tapa la vista del segundo, desde la ex Ruta 5 Sur.

Los 2 Saltos del Laja

Es que este terreno, originado por aluviones que depositaron arenas volcánicas sobre formaciones geológicas, no era naturalmente tan fértil. Sin embargo, gracias al trabajo persistente de algunas familias vecinas, hace muchos años se introdujeron varias especies nativas como arrayanes, coihues, litre, quillayes, radales, romerillo, ulmos y algunos espinos. A ellos se sumaron especies exóticas como álamos, eucaliptos, pino oregón, pino radiata y sauces.
Rodeado de esta vegetación y fauna silvestre se puede también realizar un recorrido desde el brazo sur del río, es decir, a la derecha del puente y de la vista al salto principal. A unos cuarenta minutos se encuentra una tercera cascada, frente a la Isla Calabocillo, una de las dos que resultan de la bifurcación del río Laja. Si desde aquí se rodea la punta noroeste de la misma isla, a unos veinte minutos, se llega a la cuarta cascada, llamada El Salto Chico. En una de sus paredes laterales se forma una pequeña cueva y en su fondo una piscina natural.


Una parte importante de este recorrido para conocer los tesoros naturales ocultos del Salto del Laja debe hacerse por la orilla del río, por los campings o por los terrenos del hotel que aquí se ubican. Los operadores de turismo de la zona recalcan que la ruta debe ser guiada por expertos, pues la aventura de manera independiente implica riesgos dada la gran cantidad de acantilados existentes en el área.
Por esta razón, y para facilitar el recorrido, se encuentra implementado un trekking que, a través de tres horas en su versión completa o una hora en modalidad familiar, realizará la Ruta de las Cascadas.
Con guías, medidas de seguridad apropiadas y la documentación histórica y ecológica, los visitantes podrán realizar una caminata que mezcla la pasada por tierra y agua. Esta novedosa iniciativa  se ha propuesto revelar la aventura que se esconde entre la bifurcación del río Laja, sus dos brazos y las islas que éstos forman, accediendo desde el hotel Salto del laja ubicado al costado norte de la ruta.


Esta vía, aún desconocida por muchos visitantes, complementa la variada oferta que hoy tiene el Salto del Laja. Actualmente, el sector cuenta con más de cuarenta y cinco zonas de camping, unas quince empresas de cabañas, dos hoteles, unos diez restaurantes, locales de artesanía y una oficina de información turística, ubicada en su centro neurálgico, junto al puente.

La Leyenda Del Salto Del Laja, Por Alicia Pereda.

Cuentan los antiguos, que en el lugar donde hoy está el Salto del Laja, había una llanura, es decir, la garganta sonora que hoy conocemos no existía. Un tupido bosque de hualles, avellanos, boldos y otras especies eran el deleite de las tribus que ahí habitaban. El río discurría desde la cordillera y acariciaba con sus hondas la ribera donde las pataguas y las garzas hacían sus nidos. Era abundante la pesca de pejerreyes y truchas. También se podían encontrar numerosas bandadas de pájaros como la loica, jilgueros, zorzales, triles y también loritos tricahues que rompían con sus gritos la paz de los lugareños en el atardecer.   Pues bien, no recuerdo cómo se llamaba la tribu más numerosa que habitaba esa zona. Su jefe era respetado y querido por todos, ya que, se destacaba por su valentía, pero más que todo, por la sabiduría con la que mantenía la paz y la unidad de su gente.   Este lonco tenía entre sus numerosos hijos una niña que era su orgullo y felicidad, no había nadie, en mil metros a la redonda, que le hiciera sombra en su belleza, bondad y dulzura. Tenía la cualidad de entender el lenguaje de los pájaros, amaba a su padre por sobre todas las cosas y hacía siempre su voluntad para no ponerlo triste.

Muchos hombres (valientes guerreros) habían pedido la mano de esta niña, pero ella no quería a ninguno. Soñaba con un hombre que vendría un día desde más allá del río, un hombre distinto a todos los que ella conocía y cada mañana cuando el sol aún no bajaba a bañarse en las turquesas aguas del río, ella salía a conversar con las aves y les contaba de sus sueños y sus anhelos. Pero también de la tristeza de su corazón, ya que su padre le había dado un plazo para elegir marido.   Un día llegó un lonco desde muy lejos, venía con una gran escolta de guerreros a pedir la mano de la niña. El padre quedó encantado con la apuesta figura del hombre y con las riquezas de que era poseedor, además prometió a cambio defender con sus huestes a la gente del lugar, pues sabía de la llegada de los huincas que venían desde el norte arrasando con las tierras y gentes de los lugares por donde pasaban.   Después de muchas reuniones y de concertar la dote, todo quedó arreglado para la ceremonia. Nuestra niña se entristeció mucho porque no era el hombre que ella había soñado.   Una mañana salió muy temprano a conversar con los pájaros y les contó de su angustia. Una loica le dijo que este hombre no era de fiar y que era mejor consultar con la machi, ella podría ayudarla a resolver el problema o darle algún consejo. Sin que su padre lo supiera, se encaminó una tarde a hablar con la machi; ésta la escuchó y le dijo que volviera a la noche siguiente, tenía que consultarlo con los espíritus del agua primero.   El consejo que le dio la machi fue: Si tanto quieres a tu padre tienes que hacer su voluntad, pero tu bondad presiente un mal en este hombre, has de ponerlo a prueba y entonces decidir: “Pídele que te haga un puente con hebras de luna y gotas de rocío para que nuestros hombres puedan atravesar seguros hasta la otra orilla sin molestar a los espíritus del agua.”   Con este consejo se fue donde su padre y planteó su petición al enamorado.   Dame esta noche, le dijo, y mañana verás. Así fue, al otro día un hermoso puente cruzaba las verdes aguas.   Decepcionada, la niña, fue por segunda vez a ver a la machi, quien le dijo que esta vez pidiera un peine hecho con las lágrimas de la diosa del río para su cabellera.   Dame esta noche y lo tendrás, dijo el hombre. A la mañana siguiente puso en sus manos el peine más hermoso por ella visto, pero tenía un suave color rosa que a ella llamó la atención. Se fue al borde del río y descubrió que la espuma también tenía ese color y se sintió muy triste.   Por último, cuando ya su padre enojado por tanta desobediencia había mandado traer los mejores animales para la comilona y había ordenado a sus mujeres vestir con las mejores galas a su hija, ésta una vez más se escapó para hablar con la machi. La mujer había confeccionado una pequeña cruz de palqui que puso delicadamente en las manos de la doncella.   Pide un último deseo, le dijo, una “casa” de cristal, pero que no esté en la superficie, sino en el lugar más profundo del río. Cuando tu padre pronuncie las palabras que te hagan mujer del desconocido corre hacia el río y entra en sus aguas sin importar el caudal que traiga y deja caer estos palitos a la corriente, así sabrá tu padre que tenías razón al desconfiar de éste hombre, pues lo tiene a su merced y nada ni nadie lo hará cambiar de parecer.   Nunca, en todas las leyendas de su pueblo se había contado algo parecido. La casa estaba en el fondo del río, sus paredes cristalinas reflejaban la luz del sol y de la luna y a su alrededor se veían los peces nadar entre un jardín de rocas y algas de agua dulce.   La niña entonces hizo todo lo que se le pidió, pero en sus ojos se reflejaba una gran melancolía. Su trenza más oscura que la noche sin luna brillaba adornada con el peine, pero su rostro estaba pálido y triste. En el momento en que su padre la entregaba a ese extraño y la tribu se sumaba a la algarabía, ella, dándole un beso, corrió hasta el río y metiéndose en él hasta que el agua le besó los pechos dejó caer los palos de palqui…   Un ruido ensordecedor interrumpió la ceremonia: la tierra tembló y se rajó como una manzana, una espesa niebla cubrió la planicie y las sombras de la noche se dejaron caer como cuervos sobre la gente. El río manso en aquel verano atronó el aire con una voz que nadie había escuchado jamás, las piedras se alzaron en una gigantesca mole sobre las cabezas de todos dejando ver sus colmillos negros y afilados. El río se precipitó por aquella garganta con una furia inmensa y sus remolinos se tragaron la casa y a la niña.   Cuentan que aún hoy se puede sentir su llanto cuando alguien grita hacia la cascada, entonces una bruma se levanta de las aguas y moja el rostro del que la llama.  

Alicia Pereda
Poetisa de Nuestra Tierra

HISTORIA CERVEZAS PUFFE

En el año 2008, Martín Puffe viajó a Londres sin saber lo que le esperaba. En su estadía allí descubre las fascinantes cervezas inglesas, que jamás había tenido oportunidad de probar en Chile. Inmediatamente se enamoró de sus sabores y aromas, sobre todo de las del tipo ALE.

Así fue como decidió volver a Chile y comenzar este emprendimiento: lo que un día fue una simple conversación en un Pub Inglés, ahora es un proyecto hecho realidad y un completo estilo de vida.

CERVEZAS PUFEE, SALTO DEL LAJA

Cervecería Puffe fue fundada en Diciembre de 2013 con el fin de elaborar cervezas de alta calidad y con un fuerte vínculo con el Turísmo y la Ecología. Por esta razón la planta fue construida para desarrollar una producci´ñon sustentable, con una cubierta verde que no alterara la belleza del paisaje natural de los Saltos del Laja y permite al mismo tiempo mejorar el control de la temperatura interior para el proceso de fermentación y bodegaje.

VARIEDAD CERVEZAS PUFFE, SALTO DEL LAJA

Además nos hacemos cargo de utilizar los residuos de su producción como alimento para animales. Te invitamos a visitarla.

Una noche en The George le comente a su amigo Mick: “Quiero fundar una Micro-cervecería en Chile que elabore este tipo de cervezas y voy a instalarla donde mi familia ha vivido toda su vida”.

 

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CABAÑAS LAS CORRIENTES
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by Antonina on CABAÑAS LAS CORRIENTES
cabañas las corrientes

Muy lindas las cabañas, totalmente recomendable y muy cerca del Salto del Laja.